Ésta no es una historia conocida; esta oculta e ignorada y nadie sabe por que. No conozco a alguien que explique con claridad cual es su origen. Hoy decido escribirla para que las persona sepan en realidad que costumbres estamos llevando a cabo. La verdad esta aquí y será verdad solo para el que quiera creerla.
La verdad de san Nicolas
Parte I
En algún lugar del mundo –algunos afirman que fue en Turquía- en una comunidad importante pero sin nombre vivía un hombre llamado Nicolas. Quizás en algún momento vivo desapercibido del resto de la comunidad. Fue una persona muy común como todos los demás.
En los días de su juventud gozo de todos los lujos y comodidades que poseía por herencia de sus padres desaparecidos en algún diciembre ya casi olvidado. El deseo de aquellos padres devotos a su religión, era que su único hijo ofreciera su tiempo a cargar su crucifijo y a amar a su dios.
Nicolas por amor a sus padres y por cuenta propia decidió dedicar toda su vida a la carrera de pastor sacerdotal.
Amaba aprender a cerca de la deidad y de una santísima trinidad. En su devoción quería ser el mejor, estar por encima de todos sus maestros. En las noches soñaba que su Dios lo premiaba con riquezas y coronas por las majestuosas obras de caridad que había ofrecido.
En varias ocasiones recibió consejos de no ser orgulloso ni jactarse de ser quien era. Pero por pensar que sus compañeros envidiaban su sabiduría optaba por no hacerles caso y se ensalzaba cada vez más en su orgullo.
Una madrugada luego de haber tenido su majestuoso sueño repetitivo medito sobre sus “obras de caridad” y se dio cuenta que no tenía nada brillante como para ser coronado de esa manera. Él necesitaba hacer realidad su sueño, pero ¿qué podía hacer?
Ya no contaba con la ayuda de la iglesia, ese día lo expulsaron por falta de humildad, capaz eso lo levo a pensar qué estaba pasando con su vida.
_ ¿qué puedo hacer? No necesito la gente de la iglesia, yo puedo solo.- decía tratando de creer que podía hacerlo sin necesitar de alguien.
- ¡mis riquezas! Tengo mucha, pero es mía… no puedo donarla así y nada más.- hablaba y caminaba por su cuarto planeando que hacer con todo lo que poseía.
La noche se torno en día y Nicolas buscaba algo que hacer, pensando en si mismo y no en los que recibirían sus bienes.
Medito y reflexiono repetidas veces durante semanas hasta que llego a concluir su plan con algo que lo beneficiaria a largo plazo. Observo que la comunidad estaba infestada de niños. Había como ocho de ellos en cada familia. Invertiría sus bienes dando regalos a esos niños con la condición de recibir cada domingo a la mañana la visita de ellos a su iglesia. Creía que esos niños al crecer no olvidarían “semejante obra de caridad” y mucho tiempo mas adelante ellos mismos donarían de sus alimentos, bienes y dinero a este que ahora se hacia llamar San Nicolas.
Su proyecto egoísta marcho viento a favor los primeros años. Comenzaba a recibir atención y ya era alguien conocido en la sociedad.
Parte II
Con el pasar de las décadas la joven iglesia sin campanario quedó desolada. Aquellos niños habían crecido, ya eran padres y tenían sus familias. Su educación y contexto les hizo olvidar creencias y entre ellas la iglesia de Nicolas.
Con tanto tiempo en soledad, el viejo San Nicolas pensaba en toda su amargura no en hacer bien sino en qué hacer para limpiar la tierra de toda esta gente desagradecida y vanidosa.
-¿Cómo es que llegaron tan rápido a olvidarse de mi? ¿No fui yo quien coopero en su felicidad? Ojala se pierdan en el infierno para siempre.- gritaba solo en su edificio, parecía un rey sin reino. Un viejo loco en un castillo húmedo y frió.
En un momento guardo silencio y comenzó a reír con altivez: -¡¡¡jo jo jooo!!!- en su locura y enfermedad dijo:
-Ahora se cual es mi misión, cual es esa obra única. Limpiare y purificare las generaciones.-
Lleno de ira y con algunos perros hambrientos, tomo una bolsa gigante y una lanza para salir a realizar lo que supuestamente dios le había encomendado.
Fue una noche de otro diciembre cuando salio a cumplir su deber, el paisaje era oscuro y podía llegar a dar miedo ver al viejo Nicolas lleno de barba y con una lanza. Entre dudas y un poco de temor se lleno de ira, entro al patio vecino y revisó desde afuera el interior de la casa hasta que encontró la habitación de los niños. Abriendo la ventana con mucha suavidad, estiro su lanza y buscando comodidad en su brazo atravesó el corazón de una niña que estaba durmiendo, ella no tuvo tiempo ni de suspirar. Sin perder tiempo corrió con sus ojos teñidos de triunfo hasta el hogar vecino e hizo lo mismo durante 2 horas.
Fue luego de estas dos horas la noche se lleno de tristeza cuando los padres desafortunados encontraron a sus hijos tendidos en el mar de su propia sangre.
¿Ahora quien podría tener más rencor? ¿Quién podía estar más enojado?
Ahora Nicolas estaba asustado, pero quiso ser el quien provocara el miedo al pueblo. Así que empezó a reír como un espectro con voz de trueno… -¡¡¡Jo Jo Jooo!!!- cada vez lo hacia mas fuerte buscando que la gente pudiera oírlo y así asustarse.
Quizás algunas mujeres eran las únicas que llegaban a estremecerse con semejante risa diabólica.
Aquella noche entre gritos, llanto y risas, concluyo con muerte de niños que durmieron para siempre y la mutilación de un viejo egoísta.
Creyendo que esta la única forma de tapar el dolor, los hombres llevaron a cabo un ritual de tortura teniendo como victima a hora al viejo san Nicolas. Nadie pudo saber donde fue a parar su cuerpo.
Hoy en las noches de diciembre sin saber el por què ni de donde surgió la costumbre, las personas recuerdan a ese San Nicolas endeudándose y comienzo con desesperación todo tipo de comidas. Quizás la mala interpretación de las leyendas e historias hace que ahora recordemos a San Nicolas como alguien que regala de todo sin reclamar nada o recordar su risa como una muy carismática llena de vida y sin amargura. Sin saber tampoco el porque, se mezclo esto con el diciembre y con el nacimiento de Jesús. ¡que mundo loco!
Su sueño no sabemos si se hizo realidad, pero sí se cumple su deseo de ser el personaje principal, al menos cada navidad.
Rodrigo Carabajal
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